Fuerte caída en la producción nacional de café: Antioquia se mantiene firme

La producción de café en Colombia comenzó a mostrar signos de desaceleración tras el ciclo récord que vivió el sector el año anterior. De acuerdo con cifras recientes, el volumen recolectado en noviembre cayó cerca de 28 %, un descenso que confirma el inicio de un periodo de ajuste productivo, influenciado tanto por factores climáticos como por el comportamiento natural del cultivo.

La disminución, explicada por bajas floraciones, lluvias más intensas y menor desarrollo del grano, se suma al retroceso del 10 % reportado en octubre frente al mismo mes del año anterior. Esto anticipa que el cierre del año cafetero será menos voluminoso que el histórico alcanzado en 2024-2025, cuando la cosecha superó sus máximos en tres décadas.

Antioquia sostiene consumo y exportaciones en medio de la baja productiva

Pese a la reducción en cosecha, el panorama no resulta del todo negativo. Antioquia, segundo productor nacional, se ha convertido en uno de los principales estabilizadores del sector: mantiene niveles fuertes de exportación y acompaña el incremento del consumo interno. Dicho desempeño ha permitido compensar la disminución de volúmenes, especialmente en zonas donde el café continúa siendo base económica.

El departamento proyecta cerrar el año con cerca de 200.000 sacos menos, situación que afecta principalmente a municipios que dependen de la cosecha para su dinamismo comercial. Sin embargo, la calidad del grano —impulsada por variedades resistentes a enfermedades y cultivos de altura— ha permitido sostener precios favorables, incluso con volúmenes menores.

Cultivo de café en Colombia

Programas de apoyo y mercado interno, claves para mitigar el impacto

Ante el ajuste en producción, entidades del sector cafetero han reforzado estrategias dirigidas a mantener la actividad económica en las zonas rurales. Entre ellas se destaca el plan de contratación de recolectores y medidas de aseguramiento, que serán claves en municipios con mayor circulación de trabajadores temporales.

Al mismo tiempo, el consumo nacional ha mostrado crecimientos sostenidos, lo que disminuye el riesgo de que la menor cosecha se traduzca en escasez o caída abrupta de ingresos. Comercios especializados, tostadoras regionales y cadenas con presencia nacional han incrementado la compra de café colombiano, favoreciendo la rotación del producto y otorgando un colchón interno al mercado exportador.

Un 2026 de ajuste y apuesta por el valor agregado

Los analistas del sector coinciden en que el próximo año será de transición. Aunque el volumen total será inferior al registrado en 2024-2025, el enfoque estará en impulsar el valor agregado: café de especialidad, exportaciones diferenciadas y programas de renovación de cafetales. Se proyecta que estas líneas de trabajo permitirán que el impacto económico no afecte con la misma intensidad que la caída física de producción.

Entre tanto, el país mantiene su posición sólida en mercados como Estados Unidos y Alemania, donde el café colombiano sigue liderando preferencias gracias a su consistencia en calidad.

Con menos sacos pero perspectivas robustas en comercio exterior y consumo interno, el sector cafetero inicia un nuevo ciclo marcado por el reto productivo, pero también por la oportunidad de fortalecer su identidad premium en el mercado global.

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