El cambio climático ha llevado a los caficultores de Antioquia a explorar nuevas variedades de café que puedan adaptarse a condiciones de tierra caliente, es decir, a altitudes menores de 1.000 metros sobre el nivel del mar. Álvaro Jaramillo Guzmán, director del Comité Departamental de Cafeteros de Antioquia, destacó que 2024 fue un año de recuperación para los caficultores paisas después de enfrentar difíciles condiciones climáticas en años anteriores.

Recientemente, los precios internacionales del café han superado los 3 dólares por libra, impulsados por una combinación de factores, incluyendo una reducción en la producción de café en Brasil y Vietnam, y un aumento en la producción colombiana, que alcanzó 13,4 millones de sacos. Este contexto ha beneficiado significativamente el precio del café en el mercado global.
Sin embargo, Jaramillo Guzmán advierte que hablar de una bonanza cafetera es prematuro, ya que el café es un cultivo cíclico con fluctuaciones en producción y precios. En 2024, los caficultores antioqueños se están recuperando financieramente, con un margen de ganancia promedio de más de un millón de pesos por carga, gracias a los altos precios actuales.
La caficultura en Antioquia abarca 94 de los 125 municipios del departamento, con una producción estimada de 2 millones de sacos de 60 kilogramos para este año. Aunque el número de familias caficultoras ha disminuido de 90.000 a 75.000 en la última década, la productividad ha mejorado gracias a una mayor densidad de cultivos.
Para contrarrestar la pérdida de producción en zonas bajas debido al aumento de temperaturas, Cenicafé está desarrollando una nueva variedad de café que se probará en municipios como Ciudad Bolívar y Santa Fe de Antioquia. Este piloto busca recuperar la caficultura en altitudes más bajas y asegurar la sostenibilidad del sector a largo plazo.
Con este enfoque innovador y adaptativo, los caficultores antioqueños esperan no solo mantener su producción, sino también prosperar en medio de los desafíos presentados por el cambio climático. Este esfuerzo no solo asegura la estabilidad económica de las familias caficultoras, sino que también contribuye significativamente a la economía regional y nacional.



